Posdata: te extraño

¿Recuerda la última vez que mandó una postal? Es probable que no:

el e-mail, los SMS y las redes sociales casi han desterrado la costumbre de enviar tarjetas desde algún destino turístico. A continuación, algunos hitos de la única forma de comunicación que no espera respuesta. Al menos, no inmediata.

  • Su origen es militar: para vigilar la correspondencia de los soldados, el ejército prusiano instauró la costumbre de las cartas sin sobre.
  • En su época de oro, la tarjeta postal funcionaba como hoy lo hace el Whatsapp. Se usaba para enviar saludos o concertar citas. Pero, principalmente, se enviaba como souvenir de viajes.
  • Se dice que su éxito se debió al desarrollo del turismo. Georges Duhamel dijo que la postal hizo más por esta industria ¨que las vías de ferrocarril¨.
  • Pronto devino objeto de colección -¿quién no tuvo alguna vez una caja  llena de postales?-. Y luego, un medio de publicidad para hoteles.
  • Como lo es hoy el muro de Facebook, exhibir una postal en la heladera es un gesto de autoestima y valorización. Significa que tenemos amigos o parientes que han pensado en uno y se han tomado la molestia de no sólo comprarnos una tarjeta, sino de ir al correo a enviarla.
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Comentarios

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    sí, me acuerdo. Mis hijas me han hecho viajar a traves de las cartes postales.
    Las guardo con la ilusión de haber viajado con ellas a tantos lugares….
    La sorpresa de encontrarla en el buzón no tiene desperdicio. Ojalá las sigan enviando.

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    joaquin 3 años ago

    La próxima vez mandaré una postal.

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    Nora Ramos 3 años ago

    En una época enviaba y recibía postales con bastante frecuencia. Qué pena que se esté perdiendo tan bonita costumbre.

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    Julio Ramos 3 años ago

    En un viaje soñado a España, hace poco menos de tres años compré muchísimas postales, pero muchas, muchas. Al igual que una cantidad de llaveros que junto a las postales daban Fe de los sitios por donde pasaba. Valencia, Madrid, Vigo, Tuy… hasta de Tanger (Marruecos). Debo confesar que jamás fue mi intención enviar ni una de las postales, mucho menos regalar un llavero. Todo lo que compré fue para mi, para que con el paso del tiempo… como ha sucedido, pueda realimentar aquellas imágenes del viaje, para lo cual me ayudo con las fotos y las muchas horas de video.

    Es cierto que no solo se está perdiendo la costumbre de enviar postales (suelo adjuntar postales cuando hago algún envío de souvenirs de Buenos Aires a algunos familiares en España y sobre todo a mis queridos y admirados Amigos de Radio Nacional de España), ya va quedando en desuso el escribir mails, es que las redes sociales, el whatsapp, el Skype nos permiten cierta sensación de presencia, pero el ejercicio de escribir, de expresar emociones desde la escritura se aleja cada vez más.

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