Los hoteles de Capote

Dicen que antes de que el alcohol y las drogas lo mataran, Truman Capote 

cometió suicidio social al publicar “La Côte Basque 1965”, la primera entrega de su novela Plegarias atendidas.  Y un disfrazado reporte de los chismes de la aristocracia neoyorquina que el autor frecuentaba. Allí,  relata el affaire que Sidney, uno de los personajes, mantiene en el hotel The Pierre con una mujer que no es la suya. No quedaban dudas de que el Sidney de ficción era Bill Paley, y que su esposa Cleo era Babe Paley, la mejor amiga de Capote. Una indiscreción que el escritor pagó caro. Las puertas de la alta sociedad de Manhattan se le cerraron y atrás quedaron los lugares chic que el autor visitaba con sus amigas. Como el restaurante Quo Vadis o el hotel Plaza, donde Capote había organizado un baile. O los almuerzos con Babe y Gloria Guinness frente al St. Regis. Tal vez sólo le quedaría, aunque postreramente, una suite en el Monteleone. Al autor le encantaba decir que había nacido en este hotel de Nueva Orleans, pero sus dueños siempre lo desmintieron: en realidad, sus empleados habían llevado a la madre del futuro escritor al hospital donde finalmente nació. Luego de su muerte, el Monteleone bautizó a una de sus suites literarias con el nombre del autor de A sangre fría.

foto: New York World-Telegram, The Sun, Roger Higgins.

Room 155

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